Cuéntame una historia

Florecer

Posted on Actualizado enn

Las cepas en esta época ya están florecidas. Los pequeños racimos y sus minúsculos frutos van asomándose al sol, mientras que las hojas de parra protegen a las incipientes uvas. Empieza lo bueno.

IMG_3914

IMG_3916

El cielo azul manchego se sitúa como testigo privilegiado de este gran momento. En la viña de mi abuelo 800 vides son suficientes para mantener su memoria y legado. Aunque, mi padre se plantea ocupar con nuevas cepas las “marras”(lugares en los que no hay cepas) para tener la viña más completita. Esperemos que este año la climatología se porte y las uvas den buen grado.

IMG_3922

IMG_3911

– Papá ¿cuántos kilos puede dar una viña como ésta?

– Pues hija, unos 6.000 más o menos

Quien esté poco familiarizado con este mundo normalmente se sorprendería con las cantidades astronómicas de kilos que se mueven. Pero sí, 6.000 kg de uva en la recogida de una viña no son números tan descabellados. Quien da de comer a su familia solo con la vid, maneja muchos más kilos. De ahí lo sacrificado de este oficio.

IMG_3921

Dejamos que la viña del abuelo descanse y que a fuego lento, como las buenas cosas, dé sus frutos. Hasta la próxima y, ¡que viva el vino!

El vino une

Posted on Actualizado enn

El vino une, todos lo sabemos. No existe bebida en el mundo que contribuya tan bien a la proliferación de las relaciones como el vino. Une, ayuda a la conversación y está presente en toda fiesta que se precie. Este domingo, aprovechando la celebración de San Isidro Labrador en Tomelloso, decidimos mis amigos y yo apuntarnos a una moda que nos “chifla”, la de “irse de vinos”.

IMG_3848

IMG_3863

IMG_3879

Unas buenas tapas, una conversación fluida y sobre todo, un magnifico vino fueron el caldo de cultivo de una agradable jornada, en la que no faltaron las risas, las confidencias y las anécdotas. Elegimos, como ya es costumbre en nosotros, un vino joven y divertido. El Xtales rosado, de la Cooperativa Vinícola de Tomelloso es el vino perfecto para una tarde de domingo. Tiene un sabor semidulce y está gasificado, lo que lo hace verdaderamente refrescante. Además es muy ligero y combina con cualquier comida. Con el diseño moderno de su botella, es ideal para la gente joven.

IMG_3854

IMG_3861

IMG_3866

IMG_3868

Ya lo decían los romanos: “Bonum vinum laetificat cor hominis”, que viene a ser algo como que “El buen vino alegra el corazón del hombre”, y la verdad es que es así. Nos encanta salir de tapas y nos gusta aún más que la moda de “irse de vinos” se esté extendiendo, sobre todo entre los más jóvenes. El futuro está en nuestras manos y un “empujoncito” al sector vinícola con iniciativas como esta, no viene nada mal. Desde aquí os invitamos a que pidáis una “copita” de vino en los bares. En su justa medida es bueno para nuestra salud y para la de nuestras relaciones.

Un saludo y ya sabéis, ¡que viva el vino!

IMG_3850

IMG_3855

IMG_3897

 

La viña del abuelo

Posted on Actualizado enn

Me cuenta mi padre que va a replantar más cepas, porque la viña tiene algunas “calvas” y que su tiempo le ha llevado arar la tierra. La viña del abuelo es una viña chiquitita y descuadrada, consecuencia de los avances del hombre. No está recta porque le prestó un “cachito” a la más que útil “Autovía de los viñedos”: “ya no me acuerdo de cuánto pagaron al abuelo, pero tuvimos que ir a Madrid y todo”, me cuenta mi padre.

Mi padre es de esas personas que no conciben la vida sin el campo, será porque desde los trece o catorce años no ha hecho nada más que trabajar en él. Trabajaba en el campo, pero siempre para otros, para los “señoritos”. De joven fue tractorista, aunque también repartía su tiempo yéndose con el abuelo de semana: “partíamos la semana y hasta el miércoles íbamos y veníamos de trabajar a descansar al pueblo. Luego hasta el final de semana, nos quedábamos durmiendo allí, en el campo”, dice.

IMG_3306

En las casas de campo, la gente se llevaba su “saca”(especie de colchón hecho de lana o paja), “cada uno la suya, hombre” dice mi padre. Hacían noche allí, aunque en la época de mi abuelo era mucho más duro. Me cuenta mi padre, que mi abuelo podía irse de semana, pero también para dos semanas y que dormían las mulas por un lado y los jornaleros por otro, eso sí, todos en la misma habitación. Eso es economizar y lo demás tonterías.

Me dice que, cuando empezaron a sustituirse las mulas por unos todavía rudimentarios tractores, los más viejos creían que se les venía la ruina. Pero no, nunca dejaron de trabajar. Pese al trabajo de toda una vida, mi abuelo solo llegó a ser propietario de casi una fanega y media. ¡Y para colmo pasó la Autovía recortándole un trozo de viña!

Ahora mi padre me da ideas para hacer algunos planos y posa orgulloso con sus aperos. Sus manos curtidas dan una idea de lo trabajador que es. Se siente orgulloso del “cachito” de tierra que llegó a disfrutar su padre y de que ahora yo le haga un pequeño homenaje. Pequeño pero no por eso menos valioso, como la viña del abuelo.